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Nudo en la Lengua

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  Estoy volviendo loca a la Lengua, revuelvo, busco por aquí y por allá, sacudo, vuelvo a buscar y a ensayar y a combinar, pero igual no logro hacerle decir nada. Atolondrada digo, maldigo y contradigo al infinito desdiciendo.

Ya hace tiempo que he renunciado a ser cartesiana, pero de ahí a tener que aceptar que he quedado muda es otra cosa. Acepto el silencio. Bienvenido sea primero a mi mente.

¡Saludable silencio, gustosa estaré de recibirte!

Pero la mudez…, la mudez no es silenciosa, es pura y ruidosa impotencia. Exceso desenfrenado y desafinado que no acepta ser comandado por ningún cauce  pensamiento conductor. Voluptuosidad informe que no quiere ser carne de palabra alguna. Ninguna la viste bien.

Múltiples ideas se han rebelado, todas quieren ser primeras, ninguna acepta órdenes. Ni al costado, ni atrás ni en relación a ninguna otra, cada una rueda y choca y se dispara hacia donde le viene en ganas a cada segundo.
Ningún sentido podrá imprimirse con esta caótica anarquía. ¿Y no era que el lenguaje estaba para eso?

¿Serán las emociones que se están ahogando? ¿O acaso serán sentimientos contrapuestos que se están asesinando? Alguna guerra hay. Las palabras desorientadas no saben a qué atenerse. Enloquecidas y sin esperar turno intentan huir en grito. Pero el grito gordo se ha quedado quieto y no sale. El cuerpo aturdido tiembla en llamas. Y anudada la lengua, enmudece.

¡Algo va estallar, pero cómo se demora!

Imagen: Mutus Liber, Dino Valls

 

08/08/2009 12:57 Autor: Psyche. #. Tema: exploraciones subjetivas No hay comentarios. Comentar.

Despedidas

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¿De qué se despide uno cuando se despide? De algo que ya se ha perdido. De algo que ya nos ha abandonado antes. De algo que no ha sido indiferente. De algo que ha dejado huella.

 

La huella no es la estampa de un pasado, la huella no es el recuerdo, la huella es la marca que la experiencia intensa vivida dejó, modificándonos. A causa de esa huella, ya no somos los mismos, y lo nuevo que ingrese a nuestro ser pasará por ese trazado. Esa huella ha dado una nueva forma a nuestro vacío, cincelándolo y haciéndolo más singular.

 

Uno se despide de lo que no quiere despedirse. Pero lo que no existe no existe, por más que nos esmeremos. Uno se despide de lo que ya no nos acompaña de ningún modo en nuestro transitar... Compañías, lugares,  amores, esperanzas, posiciones que no se nutren ya con la sustancia del presente vital...

 

  Por eso cuestan tanto las despedidas, por eso duelen tanto, porque son obligatorias en algún sentido, estamos forzados a ellas al confirmar que lo único presente es nuestra propia obstinación, nuestro perseverar. Son despedidas duelos. 

 

El que se despide es el que se demora. Es el que se queda ronroneando en el lugar que no quiere perder.  Está a la espera de la reedición de lo que fue y de lo que no quiere ver extinto.  Espera una señal decisiva e inconfundible de que hay todavía algo presente y futuro. Se suelen ver muchos falsos signos. A la larga y contra nuestra ciega obstinación, nos damos cuenta... Uno se despide finalmente de una ilusión, quizá la de ser imprescindibles en algún lugar o para algunos otros. Uno se despide de la ilusión de eternidad.

 

Despedirse es un acto. Despedirse es dejar ir y dejar irnos. Dejar ir el pedazo que fuimos con lo que se fue y que está desgarrado.  Dejar ir y dejarnos ir en la identidad que ya no puede ser confirmada por lo que se fue. Hay que renunciar a la tristeza profunda que acompaña y otorga identidad y abrirse a la incertidumbre. ¡Hay que reconstruirse!

 

Despedirse es restituir el vacío en nuestro ser. Dejar vacío el vacío, vacío que se había llenado con exceso de llaga, tinieblas, tristeza y penar... Dejar libre al vacío nuevamente para nuevas búsquedas y nuevos aconteceres.  Es un extraño olvidar que no excluye la memoria. La memoria traerá briznas del pasado, pero justamente será un pasado que pudo constituirse en pasado, dando paso a un nuevo transitar sin trabarlo.

 

Sanar y un retomar las palancas vitales para seguir en la vida como sujetos deseantes y reapropiarnos de nuestro cuerpo, nuestra historia y de un posible futuro. Futuro que deje de ser la ejecución de una condena y se vuelva azaroso, imprevisible y susceptible de decisión.

imagen: Miranda, J. W. Waterhouse

20/07/2009 05:48 Autor: Psyche. #. Tema: exploraciones subjetivas No hay comentarios. Comentar.

Música nocturna

http://www.deezer.com/track/2595037

Hoy traigo una melodía especial para compartir, es una música nocturna, casi siempre me arranca lágrimas, pero no por triste...
Cuando la noche comienza a acoger al inmenso silencio y calla poco a poco toda inmediatez, y despiertan los secretos, las estrellas innominadas, los matices de la oscuridad y toda la sed de belleza, cierta música, de modo inexplicable, testimonia nuestro ser ahí, y acompaña a la vez que revela la más profunda de las soledades, y es justamente en ese momento único, que se abre la absoluta libertad de la imaginación y se siente el poder abrumador e inigualable de lo inútil...
Y nos quedamos allí desnudos de palabras, con toda esa emoción sin retorno, para todo y para nada...
La música, como la bondad por que sí, la belleza por que sí y el amor por que sí son verdaderos despilfarros antidarwinianos, aconteceres sublimes y tan humanos, tan exquisitamente humanos, que esperanzan, hacen olvidar por segundos, todo el horror, la mezquindad y la inhumanidad de que también es capaz la humanidad. También entristecen, todas nuestras grandes minucias, útiles o inútiles, acabarán…
Pero para qué decir más, no son más que banalidades, ya todos conocen los misteriosos efectos que producen ciertas músicas en nosotros. Espero que aprecien estas voces humanas que me estremecen tanto.
música: Les voix humaines - Jordi Savall
imagen: fugaz
01/05/2009 17:42 Autor: Psyche. #. Tema: exploraciones subjetivas No hay comentarios. Comentar.

Demasiada noche

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No puedo doblegar toda esta noche. Y no pasa. Estoy atrapada en este espeso grumo temporal, y como temía, el íntimo huésped se ha despertado. No he podido detener su filo. Y un dolor agudo, profuso, excesivo empieza a inundarme entera. Ni un poco sale para afuera. El dolor se ha quedado en los confines de esta piel fortificada. ¡Ojalá estallara! Pero nada estalla ni se rompe. Sólo inunda. Y yo ya no hago más pie en esta inmensa noche soledad.

 

 

imagen: pesadilla, Goñi

30/04/2009 19:15 Autor: Psyche. #. Tema: exploraciones subjetivas No hay comentarios. Comentar.

El faro del fin del mundo: una atracción vital

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Veraneaba en un pequeño puerto de la costa atlántica, era pequeña pero ya saboreaba el encanto de días enteros sin adultos cerca. Me proponía cada día hallar algún tesoro y descubrir algún rincón nuevo “con poderes mágicos”. Había un lejano faro que ejercía una atracción irresistible en mí, un día tomé la decisión de ir a través de los médanos. Sería mi mayor hazaña hasta el momento: llegar hasta “el faro del fin del mundo” como le llamé entonces. Sabía con una extraña certeza que de llegar, encontraría algo maravilloso.

Tuve que convencer a mi hermano de que sería fácil llegar a ese faro. Iniciamos una larga y agotadora caminata, médanos y más médanos se multiplicaban a medida que nos desplazábamos. El faro estaba ahí, parecía a unos pasos, no obstante la distancia no disminuía, sólo podían verse cielo y montañas de arena, ninguna casa, ningún árbol, ninguna persona, tampoco nuestro punto de partida. Mi hermano comenzó a inquietarse; con voz de simulada adultez, le dije que había dejado marcas para no extraviarnos y que tenía algunos puntos de referencia que nos permitirían regresar sin problemas.

Comenzaba a atardecer y el faro seguía lejos. Llevaba una botellita de agua, hubiera querido que fuera una cantimplora como en las películas. ¿Y si realmente estábamos extraviados?-pensé para mis adentros-. En ese momento supe que lo único que no podría tolerar era que mi hermano me viera intranquila. Cuando me pidió que volviéramos, supe que debíamos regresar. Él confiaba en que yo sabía como lograrlo y no estaba dispuesta a desmentirlo. Nada de expresar miedo ni preocupación! Miré por última vez el faro y abandoné mi adorado proyecto. Supe que no estaba lista para hacerlo.

Emprendimos la vuelta. Ninguna marca real nos orientó, sólo mi sentido de responsabilidad de hermana mayor. El temor a que entrara en desesperación me hizo caminar a paso firme, segura y con entusiasmo, con cara de saber lo que hacía a cada paso, aún en los retrocesos, idas a la izquierda y vueltas a la derecha. No tenía la menor idea de cómo volver, tenía miedo, sed y estaba muy cansada, pero no se me notaba.

Finalmente llegamos, ya era de noche, no recuerdo si mentimos sobre nuestra aventura. Me sentía contenta de haber regresado sin problemas. El faro seguía allí, atrayéndome; jamás pude llegar hasta él, no volví a intentarlo. Siempre pensé que alguna vez estaría mejor preparada para emprender el viaje, alguna vez llegaría hasta ese lugar tan deseado.

Presiento que seguiré manteniendo mi ilusión intacta, allá lejos, ejerciendo ese influjo embriagador que me impulsará a correr más de un riesgo y a emprender más de una travesía sin llegar jamás…

 

 



imagen: Faro cabo villano, Marta Moro
25/10/2008 12:21 Autor: Psyche. #. Tema: exploraciones subjetivas No hay comentarios. Comentar.

Cuando era niña...

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Cuando era niña soñaba con sentarme en una nube para mirar más de cerca la luna y las estrellas. Cuando era niña subía a los techos de las casas porque imaginaba encontrar seres mágicos allí. Cuando era niña jugaba a la agencia de viajes, exploraba los Atlas para descubrir nombres de lugares donde ir, armaba folletos turísticos y posibles tours para los viajeros, siempre descubría nuevos lugares, siempre nuevas maravillas para admirar.

Cuando era niña sospechaba que habían tesoros escondidos, en los árboles, en la tierra, en las montañas, en el mar, en los bosques y en los ríos, sólo había que aprender a buscar y a mirar.  ¿Qué eran los tesoros? algo especial, podía ser cualquier cosa, una piedra, una flor, una rama, algo que encontraba y devenía valioso porque era único, no por lindo, ni por feo, sino por distinto, eso lo transformaba en tesoro.

Cuando era niña me conmovían los seres apartados, solitarios y tristes, y aún sigue siendo así. Cuando era niña amaba las cerezas, su olor, color y sabor, era el manjar supremo y les suponía poderes mágicos, y aún sigue siendo así, también amaba la época de las cerezas, un fragmento del verano, me sentía animada y alegre, como pocas veces en el año, y aún sigue siendo así...

Cuando era niña me preguntaba qué sucedería después de morir, pero sobre todo, cómo sería morir y si alguien podría acompañarme; intentaba distintas respuestas pero ninguna lograba acallar mi inquietud, y aún sigue siendo así.

Ninguna respuesta calla mi interrogar sobre la muerte y ninguna pregunta realmente mía, está lejos de la misteriosa y solitaria Muerte. Si voy a morir sola, si siempre se muere solo, tengo al menos mis tesoros, esos mis recuerdos atesorados, que me acompañarán hasta el final...
*Escrito inspirado en la poesía de Peter Handke (Canción de la niñez) ,en Las alas de deseo de Win Wenders
Imagen: una niña griega, John Poynter

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20/09/2008 12:00 Autor: Psyche. #. Tema: exploraciones subjetivas No hay comentarios. Comentar.

Duelos inconclusos

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Hay dolores inconfesables. ¿Qué duelo posible hay sin muerte real? ¿qué duelo posible hay sin nada que enterrar? No hay duelo. No hay luto. No hay llanto legítimo ni autorizado.

Pero cuando se siente dolor lacerante ¿es o no es? ¿por qué duele como lo irreparable de la muerte si no hay muerte? ¿será una frustración que hay que tramitar? Lo único claro: no se debe doler, no se puede duelar. Porque duelar es aceptar una pérdida ¿pero cuando no hay una pérdida real? Si no hay pérdida tangible para velar, hay dolor dueloso fantasmal e inconcluso, hay dolor mudo continuo y duelo en pausa.

Y esa especie de dolor acumulado que se siente ¿dónde se pone? Hay que meterlo en algún lado, encajonarlo para que no invada y nadie lo vea. Pero ¿es o no es?, cómo puede haber dolor, pérdida real no hay. No debería ser… Shhhh, no debe existir, no puede existir. Decretemos: no existe!

Viene la culpa que sabe que duele, ella sí que sabe que duele y ayuda; cambia dolor por castigo, castigo que traba y da un sufrimiento más concreto, más confesable. Otra cosa! Se puede mostrar. Eso sí que alivia ¿Alivia?

 

imagen: la herida, Dino Valls

19/09/2008 10:36 Autor: Psyche. #. Tema: exploraciones subjetivas No hay comentarios. Comentar.

A veces no es el miedo...

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A veces no es el miedo el que me impide caminar, a veces no es el miedo el que me mantiene encadenada. A veces no es el miedo el que me ata a la trampa de una vida muelle.
A veces es esa Nada que, como una ancianidad incrustada en el alma, me paraliza, me vuelve desierto... Esa Nada que arrasa, es peor que la nada ausencia o la nada vacío. Mucho peor, es esa Nada soberana, Nada agujero que crece. Nada abismo que abisma. Nada de obscena presencia que atrae, succiona y arrastra hacia sí. Nada voraz que exige sin decir qué. Excluye todo decir. Es Nada pura exigencia. Es esa nada la que pone en riesgo la poca cordura que le queda a mi ser... 
 Única fortaleza de la que soy capaz: simplemente no ceder a la tentación de abismarme, sólo quedarme quieta, ahí, hasta que aparezca alguna fuerza que me rescate, alguna ficción, algún juego, alguna alfombra mágica para salir de allí y poder mirar el abismo desde lo alto, como si estuviera lejos. Pequeño margen, modesta estrategia: esperar a que palabras por esencia mentirosas hagan de barrera y demoren, por un tiempo, a esa Nada voraz e imperativa que tan dentro mío tengo.

 

 imagen: Desnudo azul, Picasso

05/08/2008 19:40 Autor: Psyche. #. Tema: exploraciones subjetivas No hay comentarios. Comentar.

Experiencia cumbre

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Hoy he cedido a los encantos de la banda sonora de Hable con ella, y aquí estoy, absolutamente sumergida en esta música sublime pero intratable, con ella no se puede negociar, indefectiblemente entristece. Ya lo sabía… Ahora, por ejemplo, está sonando Jordania, el violín ya está anticipando que el derrumbe es inminente, estrepitoso; una breve tregua promete pacificación para el alma, pero enseguida, todos los acordes incumplen con la promesa, y avanza lentamente, pero con vigor, la penetrante tristeza del violín que me lleva a una experiencia cumbre de belleza hiriente. Un raro deleite.


La música es un regalo glorioso de los dioses a la vida humana que compensa su mortalidad… Chispas de eternidad ofrecida a los hombres dignificándolo. ¿Acaso escuchar a Bach o Satie no son experiencias de eternidad? Lo es para mí. Cada cuál, desde su singularidad, busca sus músicas…

Hay música que  enciende, música que pacifica, música que revoluciona, que acaricia y que ennoblece. La música va forjando el carácter, refina las emociones y las percepciones y permite descubrir, de un modo peculiar,  único e inclasificable: el vértigo, la voluptuosidad, la embriaguez, la belleza y la locura...


Celebro tan bello milagro que nos redime del ruidoso silencio que habita en nuestro ser y nos permite oscilar entre el Cielo, la Tierra y el abismo.

 

Imagen: el violinista azul,   Marc Chagall

02/08/2008 13:21 Autor: Psyche. #. Tema: exploraciones subjetivas Hay 1 comentario.

Insomnio y escritura

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Noche petrificada. Imágenes inexorables que desfilan y crecen… Sensaciones que se agudizan en distintas partes del cuerpo. Posiciones que sucumben a la impaciencia. Latidos que se vuelven furiosos y conscientes… Hasta que aparece el indicador irrefutable, sí, el insomnio viene a instalarse: el latido en la oreja en contacto con la almohada! Un verdadero tormento. Además, es absolutamente incomprensible, ¿qué tipo de latido es ése? ¿desde cuándo una oreja late? Primera desmentida: esto no puede estar ocurriéndome. La irracionalidad perturbadora de ese fenómeno, además de la molestia, me conducen a una deriva enloquecida de pensamientos que ensayan rescatarme.

Suelo pasar a la etapa ’desvío hacia lo exterior’, y así  aparece  la espera del próximo auto,  luego la atención extrema al que pasa… Irrumpe una enorme fauna nocturna que parecía desconocer durante el día. Paredes que crujen. Goteo de canillas lejanas o imaginadas. Acoso de gotas de plomo!

Probemos otra cosa! Pasemos a la historia,  ésta es una etapa algo más "psi", empiezo la reconstrucción imaginaria del día para despejar alguna molestia y para hacer tiempo hasta que me sorprenda el sueño.

Nada. Pasemos a la etapa “biologista”. ¡Tomé mucho café! ¡Comí demasiado! ¡Vamos al baño! ¡Vayamos a buscar el trago de agua! ¡A ponerse los soquetes para los pies demasiado fríos! Nunca falta la esperanzada reparación en el armado de la cama: estirar la sábana y el dar palmadas a la almohada. Minutos enteros para acomodar y ajustar la colcha… Cada ritual adquiere un tinte decisivo..., ya viene, ya viene…

Lo teórica y técnicamente más eficaz es acudir a alguna cara fantasía para crear la apacibilidad necesaria para detener la mente. A veces no funciona, interrumpen preocupaciones, o lo que es peor, irrumpe esa censura burlona que te dice que eso es imposible, ridículo, intrascendente y un largo etcétera…

Censura que te hace metástasis en el cerebro y te advierte que cualquier idea consuelo es eso: idea consuelo,  y te recuerda todo lo que no eres, lo que no has hecho, lo que no puedes ni podrás jamás… Censura que no te da crédito para el futuro y te reenvía al desfile de tus resbalones en la vida, de tus equivocaciones, de tus
momentos de desamparo, y atrapada entre las sábanas que ajustaste, no te queda otra que mirar y lamentarte…

Ninguna duda: se trata de esas noches en las que no te puedes ilusionar tranquila.

¿Vendrá la vejez junto con el insomnio? Se me criticará que no cuestione esta conjunción prejuiciosa que consagra el sentido común. Pero intentemos avanzar. A esta altura me vienen esas ideas… ¿Para qué dormir tanto si me queda tan poco de vida? En sentido estricto solo niños y jóvenes pueden dormir, tienen todo el tiempo por delante, viven como inmortales…

Está bien, no soy tan vieja, no importa, una vida puede ser joven y detenerse de golpe. Justamente, esta conciencia es la que nos delata como seres de mediana edad: somos jóvenes y nos podemos morir igual, aunque nada trascendente hayamos hecho en nuestra vida, aunque no hayamos cumplido nuestros deseos... La espera desespera.
Es en esos momentos en que advierto, con la certeza de lo evidente, que EL CUERPO NECESITA ESCRIBIR PARA VIVIR; será el texto inconsciente que produce el sueño o mi relato frente a la máquina o un papel… Me levanto y escribo. Y el espíritu de pesadez desaparece y las gotas de plomo en el oído cesan… A veces, luego de escribir un rato, despierto al sueño de la vida otra vez…

Imagen: la noche de los íncubos, Lorenzo Goñi

11/01/2008 12:32 Autor: Psyche. #. Tema: exploraciones subjetivas Hay 1 comentario.


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